.
.

¿Quiénes somos?

El Fondo de Estabilización de Precios Para los Azúcares Centrifugados, las Melazas Derivadas de la Extracción o del Refinado de Azúcar y los Jarabes de Azúcar (FEPA).

Es un instrumento de la política agrícola de Colombia, establecida en la Ley 101 de 1993 y organizado para el sector azucarero a través del Decreto 569 de 2000. Los objetivos dados por la ley para este tipo de fondos son: procurar un ingreso remunerativo, regular la producción nacional e incrementar las exportaciones. Los instrumentos de estabilización son dos: las cesiones , que se generan cuando el precio de venta en un mercado dado excede los precios de referencia, y las compensaciones, cuando el precio es inferior a los precios de referencia. Su naturaleza es de saldo cero, es decir, todos los ingresos por cesiones se utilizan para el pago de compensaciones, salvo por el costo que genera su operación.

Tiene una estructura autónoma, con su propio órgano de dirección, donde participa el gobierno nacional a través de los Ministros de Agricultura y Desarrollo Rural y Comercio, Industria y Turismo, una secretaría técnica, una contabilidad y una estructura de control propias, y cuenta además con el apoyo operativo de Asocaña, como ente administrador de sus recursos. El órgano de administración está conformado por dos miembros del gobierno nacional (Ministros de Agricultura y Desarrollo Rural y de Industria, Comercio y Turismo), 7 miembros elegidos para representar a los productores de azúcar y 4 miembros elegidos para representar a los cultivadores de Caña. Esta elección se hace a través de un sistema de votación por circunscripción nacional, con la misma dinámica que se lleva a cabo para las elecciones del Congreso.
 
El marco conceptual del mecanismo de estabilización azucarero está focalizado en generar indiferencia en los ingresos que percibe un productor, ya sea que este efectúe sus ventas en los mercados de precios altos o bajos. Esta indiferencia se mide con base en unos precios de referencia que se calculan para las calidades más bajas de azúcar vendida en los diferentes mercados, de manera que se genere competencia por agregar valor para el consumidor. De esta manera, cada ingenio de manera independiente, y con base en sus características (productiva, financiera, comercial, logística, entre otras), define libremente hacia cuáles mercados quiere direccionar su oferta, de manera que optimice sus ingresos, se mantenga dentro de la actividad azucarera, y si los niveles de producción lo permiten, se tengan unos excedentes exportables.